Archivo diario: 15/06/2011

Moisés…el hombre que se sostuvo como viendo al Invisible. Parte II

Como ya lo mencionamos en la primera parte, Moisés es el ojo espiritual de todo creyente en su peregrinar en esta tierra, obedeciendo “ciegamente”a Dios en su andar mientras viva aquí.

El nombre de este siervo de Dios se ha perpetuado en diferentes lugares del desierto del Sinaí, y un escrito egipcio descubierto habla de un Mesa que tenía gran influencia que tenía con el pueblo extranjero, que residía en Egipto.  Se menciona este nombre en repetidas veces rn los escritos griegos y latinos,y aún con mayor frecuencia en los de los Árabes y los judíos rabínicos.

Muchas de sus aseveraciones, sin embargo, son ó bien meras leyendas sin fundamento alguno ó bien interpretaciones torcidas de la narración bíblica.  Por los judíos Moisés siempre ha sido venerado de un modo especial, como el más ilustre personaje en todos sus anales, y como el fundador de todo el sistema de leyes e instituciones que tienen.  Muchísimos pasajes, tanto del A.T. como del N.T. manifiestan cuan elevada era la posición que le daban.  Salmos 103:7, 105:26, 106:16,  Isaías 63:17,  Jeremías 15:1, Daniel 9:11, Mateo 8:4,  Juan 5:45, 7:22, 9:28, Hechos 7:20-38, Romanos 10:5, 19, 2a Timoteo 3:8-9, Hebreos 3, 11:23-28, Judas 9.

En todo lo que hizo y enseño no fue más que agente del Altísimo, y sin embargo la revelación que de su propio carácter se nos da es honrosa.  Es elogiado como el “hombre de Dios” y en un sentido elevado “el siervo de Dios “. Escogió el servicio de Dios deliberadamente, a despecho de las fuertes tentaciones que tuvo de seguir una carrera mundana.  El se consideró desde un principio como un Redentor de su pueblo, y al dar muerte al egipcio, lo hizo en su carácter de tal, y así explica Esteban este hecho.  Hechos 7:25.  La desconfianza que el manifestó cuando fué llamado a la edad de 80 años a acometer una empresa que el había creído desesperada cuando tenía cuarenta, le fué perdonada por Dios.

Aunque naturalmente propenso a la ira y a la impaciencia, se dominó á si mismo hasta el de grado de merecer que se le llamara el más manso de los hombres. Números 12:3, y su fé humilde e indulgente, la sabiduría y el vigor de su administración,  su inquebrantable celo y fé en Dios , su desinteresado patriotismo, son cosas dignas de toda una imitación.  Éxodo 32:11-14, Números 11:29.

No colocó a sus hijos en puestos públicos donde ejercieran poder y recibieran provecho.  Muchos rasgos de su carácter y de su vida suministran admirables ejemplificaciones  de la obra de Cristo como el libertador, el gobernante y el guía de su pueblo, rechazado por él, pero amándolo siempre intercediendo por él como mediador, rescatándolo, enseñándolo y alimentándolo, hasta llegar a la Tierra Prometida.

Todas las instituciones religiosas de Moisés, dirigían la mente del adorador hacia Cristo, el mismo en el monte de la transfiguración, 2,000 años después de su muerte pago su homenaje al Profeta  que el había predicho. Deuteronomio 18:15-19; contemplo “aquel buen monte y el Líbano”, Deuteronomio 3:25, y le fué permitido conversar con el Salvador sobre el más glorioso   de los temas, la muerte que el había de recibir en Jerusalem, Lucas 9:30-31.

Llegó a la frontera de la Tierra Prometida cuando tenía 120 años de edad; dió sus consejos de despedida a las doce tribus de Israel  en las llanuras de Moab. Deuteronomio 1: 3-5 y murió en el monte Pisga, Deuteronomio 34:5-8.  Su última palabra y su último acto, como lo hizo Cristo, fueron una bendición, Deuteronomio 33:29, Lucas 24:51.

Moisés fué el autor del Pentateuco, nombre conque se designan los cinco primeros libros de la Biblia.  En la composición de ellos fué probablemente auxiliado por Aarón, que llevaba un registro de los negocios públicos, Éxodo 17:14, 24:4, 7 , 34:27, Números 33:1-2, Deuteronomio 31:24, etc.

Algunas cosas fueron agregadas posteriormente por algún otro autor inspirado, como por ejemplo, el último capítulo de Deuteronomio. El Salmo 90 que se atribuye también a Moisés, y los sublimes y piadosos sentimientos que en el se notan, adquieren una nueva significación si se recibieron como escritos por él cuando estaba cerca del término de su peregrinación.  Muchos opinan también que fue el autor del Libro de Job, sus cánticos triunfales en Éxodo 15; Deuteronomio 32 y 33, son un preludio del canto final y eterno  de Moisés y el Cordero.  Apocalípsis 15:3

Sus escrito manifiestan su familiaridad del testigo que refiere aquello en que el mismo tomo parte, y los monumentos de Egipto que existen hoy día todavía confirman sus asertos hasta en sus mínimos detalles.

No hay otro personaje, excepto Cristo que cumplió cabalmente la voluntad de su Padre que se acerque a la persona de Moisés, sigamos el ejemplo que este varón de Dios nos legó y sigamos fielmente a Cristo.

Dios les bendiga.

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